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La optimizacion prequirúrgica o preoperatoria

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NUESTRO ORGANISMO ANTE UNA CIRUGÍA

Podemos pensar que nuestro organismo es una máquina casi perfecta, tiene sus más y sus menos pero, en todo caso, está preparada para soportar con notable solvencia grandes agresiones (en ocasiones mayores de lo que podría parecer). Eso no quiere decir que estas agresiones no causen mella, de hecho, condicionan un gran estrés que da de lleno en nuestra línea de flotación, requieren la activación de una serie de procesos metabólicos que requerirán todo el esfuerzo de nuestro “motor”. 

Hay agresiones a las que, desgraciadamente no nos podemos anticipar, no podemos preparar nuestro sistema. Por contra, afortunadamente, hay otras, como una cirugía electiva, que sí nos permite prever y “aprovisionar” debidamente nuestro sistema. Digamos que, frente a un procedimiento quirúrgico previsto (no urgente) podemos anticiparnos, pasar una “ITV” y “ajustar” esa maquinaria para que esté en las mejores condiciones posibles frente a esa agresión.

 

PRUEBAS PRE-OPERATORIAS

Cuando hablamos de optimización pre-quirúrgica nos estamos refiriendo precisamente a eso. Previamente a esa agresión quirúrgica, vamos a preparar al paciente, vamos a optimizar su sistema y sus recursos, no sólo para afrontar esa cirugía, con mayor garantía y capacidad de recuperación, sino también para obtener el mejor resultado posible; no olvidemos que nuestro organismo y su capacidad de respuesta también participa en ese resultado.

Es curioso porque, cuando hablamos de preoperatorio, los pacientes se suelen preocupar por esas pruebas que realizamos (analítica, electrocardiograma, placas de tórax etc…) para, digamos, analizar esos parámetros básicos que pueden afectar al tiempo quirúrgico (nivel de glóbulos rojos, coagulación, función hepática, renal…, descartar alguna alteración de la función cardíaca, presencia de patología respiratoria…). Curiosamente creemos que si eso está bien, todo está bien… Esas pruebas, como digo, analizan los parámetros básicos que, por decirlo de alguna manera, nos permiten meter al paciente en quirófano con seguridad; ahora bien, eso no implica que el paciente esté en las mejores condiciones para afrontar ese estrés metabólico.

Tenemos que ser conscientes de que los pacientes que se someten a una cirugía estética parten de una situación de salubridad previa; desean someterse a una cirugía porque pretenden mejorar, no porque tengan ninguna patología quirúrgica. 

Por lo tanto, tenemos que ir más allá, es un paciente que se opera estando san@, para mejorar. No nos interesa sólo que esas pruebas “estándar” nos acrediten que el paciente está “sano”, desde el punto de vista médico, para someterse a una cirugía estética; queremos que su cuerpo esté capacitado para sacar el máximo rendimiento de esa cirugía, que nos dé el 100% de su capacidad de recuperación y, por descontado, la mejor respuesta desde el punto de vista estético.

Evidentemente, cuanto más rápida sea la recuperación, más beneficios va a tener el paciente.

LA OPTIMIZACIÓN PRE-QUIRÚRGICA

Siempre digo que la obtención del mejor resultado potencial tras la cirugía dependerá de tres grandes aspectos: la óptima preparación pre-quirúrgica, la correcta planificación y desarrollo del procedimiento y el cumplimiento de una pauta post-quirúrgica apropiada (ahí también entrará nuestro equipo de soporte post-operatorio). 

Es en los resultados y en la prontitud de la recuperación donde entra en juego la optimización pre-quirúrgica. Se trata de buscar que la situación metabólica de partida sea la mejor y, en consecuencia, el potencial de recuperación postquirúrgico sea mayor.

Como concepto global, no es estrictamente aplicable a todos los pacientes; no es algo genérico ni generalizable. Se trata de adoptar, con cada paciente y según la cirugía a la se vaya a someter, las medidas previas para conseguir esa optimización metabólica pre-quirurgica.

TIPOS DE OPTIMIZACIÓN PRE-QUIRURGICA Y TIPOS DE CIRUGÍA ESTÉTICA

Evidentemente, según la cirugía estética a realizar, el tratamiento pre-quirúrgico variará.

Por ejemplo, a una persona que va a someterse a una blefaroplastia no le voy a exigir que previamente pase por un control dietético. Debemos entender que una blefaroplastia es una intervención que no somete a un alto nivel de exigencia metabólica a nuestro organismo. 

En otros casos, como la liposucción, la abdominoplastia, las cirugías combinadas..., ante pacientes que padezcan ciertas carencias (diabéticos, hipotiroideos, aquellos hayan sufrido una pérdida de peso o que partan e una situación de sobrepeso u obesidad…), en estos casos, los pacientes van a sufrir un estrés quirúrgico importante y, por ello, lo que nos interesa es que el cuerpo esté lo más capacitado posible, lo mejor preparado antes de abordar esas cirugías.

ESTRATEGIAS PARA LA OPTIMIZACIÓN PRE-QUIRÚRGICA

El tratamiento de optimización pre-quirúrgica responde a una estrategia. Consiste en buscar la situación adecuada u óptima en la que el paciente debiera encontrarse antes de que se someta a la cirugía estética. Llegar a la excelencia en cirugía estética no sólo depende de que la parte técnica de la cirugía se realice correctamente, también de que el paciente parta de las mejores condiciones. 

Por ejemplo, podemos encontrarnos con un paciente que acude a nuestra consulta para informarse de la liposucción porque tiene determinadas áreas de su cuerpo que están sobrecargadas por grasa localizada; paralelamente nosotros planteamos que sería adecuado realizar también una abdominoplastia porque el abdomen ha sufrido los efectos de una situación sobrepeso previo. Se le informa de todo lo referente a la cirugía a la que va a someter y se le plantea el pre-operatorio estándar que tiene que realizar. 

Llegados a este punto, podemos profundizar y, paralelamente, hacer un análisis metabólico-nutricional del paciente. Pongamos que, tras este análisis, determinamos que el paciente debería perder 4 ó 5 kilos más y, además, se encuentra bajo de proteínas. La nutricionista podrá, tras hacer una valoración del paciente, concretar unas pautas y recomendaciones para equilibrar su organismo. A la hora de entrar en el quirófano, el paciente estará mucho más preparado y, desde luego, se encontrará en mejores condiciones, por lo que el resultado potencial será, sin duda, mejor y la recuperación más ágil y rápida.

Todo ello implica, evidentemente, una cierta planificación. Afortunadamente, los pacientes vienen con cierta previsión temporal, habitualmente con la idea de operarse a unos meses vista, eso nos permite contar con un margen para poder estudiar al paciente y su contexto global. El objetivo es conseguir el máximo rendimiento tanto de su cuerpo como de nuestro trabajo.

CÓMO ABORDA EL NUTRICIONISTA LA OPTIMIZACIÓN PRE-QUIRURGICA

En Dr. J.M. TRIVIÑO, Cirugía Plástica y Estética, cuando nuestra nutricionista, Cristina Lázaro, valora a un paciente, no sólo evalúa los hábitos nutricionales del paciente; de hecho, quizás eso sea lo último que entrará a considerar. 

De entrada, efectúa una valoración mediante entrevista personal, test y/o análisis en los que determina su situación metabólica; paralelamente contempla la situación emocional del mismo. No cabe duda que la alimentación está profundamente asociada con la situación emocional: el estrés, la ansiedad, la intranquilidad, la depresión…, entre otros, pueden representar situaciones de descontrol o de apatía a nivel alimentario.

Con todo ese cóctel se hace un análisis personalizado del paciente y se inicia un proceso encaminado a restaurar la homeostasis metabólico-nutricional; se marcan una serie de pautas o cambios alimenticios progresivos. No se pretende un cambio radical de los hábitos, sino una reconversión progresiva para que la nueva conducta pueda ser sostenible y natural; al mismo tiempo se instauran una serie de recomendaciones que van especialmente dirigidas a restaurar las carencias metabólicas que el paciente pudiera presentar, con vistas al procedimiento concreto al que va a ser sometido. Por descontado que, paralelamente se trabajan aquellos aspectos emocionales que afectan a los hábitos nutricionales. 

Por lo tanto, las pautas que se ofrecen tanto a nivel nutricional como emocional son importantes para el paciente y para nosotros. Siendo el primer objetivo o meta el someterse a una cirugía estética, no debemos olvidar que, tras ésta, hay un más allá… y lo importante es que los resultados se mantengan en el tiempo. 

El seguimiento de las pautas ayudará a mantenerlos.

Todo por y para vosotr@s.

Si necesitas más información ponte en contacto conmigo, estaré encantado de aclararte cualquier duda.



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