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Todo sobre la Blefaroplastia o cirugía estética palpebral

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¿Cúal es  la cirugía estética facial más demandada?

Si hablamos de cirugía facial, en términos generales, no podemos dejar de lado la “cirugía de la mirada”. Si, además, analizamos el comportamiento de la demanda en las diferentes cirugías que afectan al ámbito facial, nos daremos cuenta de que gran parte de ellas, el grueso de la demanda, lo acaparan aquellas cirugías que van a actuar entorno a la mirada. 

La blefaroplastia o cirugía estética palpebral representa, sin duda, una de las cirugías estéticas más demandadas por nuestros pacientes. Sin distinción de géneros, interesa tanto a hombres como mujeres.

¿A qué se debe que la blefaroplastia sea tan popular?

El hecho de que la blefaroplastia sea tan popular o tenga tanta demanda no deja de tener su lógica. Se debe, en gran medida, a que, en nuestro entorno social, la mirada y lo que la rodeada representa un importante foco de atención para nosotros y para nuestros interlocutores.

Debemos tener en cuenta que se ha calculado que aproximadamente el 80 por ciento del tiempo que dos personas mantienen una conversación, se están mirando a los ojos. Eso hace que, involuntariamente o de forma inconsciente, la mirada y el entorno de ésta suponga para nosotros una gran fuente de información respecto a nuestro interlocutor. Es decir,  para poner un ejemplo, un ojo triste, un ojo cansado, apagado, melancólico, nos transmite, inconscientemente, esos aspectos respecto a la totalidad del individuo. De igual manera, un ojo abierto, brillante, vivo, joven nos traslada una sensación de esplendor por parte de esa persona.

Pero no sólo es relevante cuando miramos o interactuamos con un tercero, también lo es cuando miramos al rostro que más conocemos. Si prestamos atención, nos daremos cuenta que cuando nos miramos al espejo la mayor parte del tiempo también centramos la mirada sobre nuestros ojos.

Estamos hablando de una cirugía, la blefaroplastia, que actúa sobre el que será el foco de las miradas de los individuos que interactúen con nosotros. Por eso, en muchas ocasiones hablamos también de cirugía de la mirada.

Por lo tanto, que la blefaroplastia sea una cirugía tan demandada o que, si hablamos de la medicina estética, los tratamientos que actúan sobre el entorno palpebral sean también muy solicitados tiene su razón de ser; somos conscientes (o no) de que la mejora del entorno palpebral tendrá grandes beneficios a nivel personal. 

La mejora del entorno palpebral no sólo representa un gran beneficio en términos de nuestra propia imagen, aporta mucho más que el mero “rejuvenecimiento”; paralelamente genera una “mejora de la información” que nuestros interlocutores percibirán sobre nuestro propio estado de ánimo y bienestar. Es decir, la mirada transmitirá también una actitud mucho más despierta y jovial, mayor luminosidad a la mirada, alegría, vivacidad, optimismo, tranquilidad, sosiego, incluso más afabilidad.

La suma de ambos factores (rejuvenecimiento y transmisión de información mucho más positiva  sobre nuestro estado de ánimo) explica el alto porcentaje de demanda de esta cirugía. Es un procedimiento con balance beneficio-agresión extremadamente alto, un procedimiento muy potente en términos de resultado.

Blefaroplastia | el proceso quirúrgico 

La blefaroplastia es una cirugía relativamente sencilla desde la percepción del paciente; representa poca agresividad intraoperatoria, una recuperación postoperatoria relativamente ágil y un periodo de aislamiento corto. En definitiva, en pocos días, el paciente va a estar realizando una actividad prácticamente normal, sin que la gente que le rodea perciba de forma muy notoria el que se haya efectuado una blefaroplastia.

Esto también hace que la blefaroplastia sea una cirugía muy solicitada, provoca poca sensación de miedo frente al procedimiento quirúrgico. Un lifting, una rinoplastia ... son cirugías que aparentemente son como más “agresivas” o traumáticas, eso suele provocar un cierto grado de rechazo por parte del paciente. Mientras que la blefaroplastia es percibida como un procedimiento más limpio, carente de peligrosidad, más sencillo desde la perspectiva del paciente. Independientemente de que la técnica sea más o menos complicada, el paciente lo percibe como un procedimiento relativamente simple; eso hace que exista poco rechazo a someterse a la cirugía estética palpebral o blefaroplastia. 

El verdadero impacto de la blefaroplastia

En definitiva, la blefaroplastia es muy valorada por su gran beneficio y bajo riesgo, entendido éste como nivel de peligrosidad de la intervención. Hay muchas cirugías en las que el beneficio es importante pero, a su vez, la agresividad, el traumatismo quirúrgico, el esfuerzo que supone para el paciente restablecerse en términos de tiempo, de gasto metabólico, de limitación funcional..., hacen que muchos pacientes se las replanteen. 

En el caso de la blefaroplastia pasa justo lo contrario: unos beneficios muy altos para un sacrificio relativamente bajo en todos los aspectos (físicos, metabólicos, sociales …). La balanza se decanta de forma muy clara hacia un lado.

¿En qué consiste la cirugía palpebral o Blefaroplastia?

Estrictamente hablando, la cirugía palpebral o blefaroplastia es un procedimiento destinado a corregir los estigmas del envejecimiento en el entorno palpebral. En primera instancia, para hacerlo más claro, separaremos los párpados:

  • Párpado superior / blefaroplastia superior

  • Párpado inferior / blefaroplastia inferior

Reduciéndolo mucho, hay dos elementos que juegan un papel fundamental, la piel y la grasa. Los efectos del envejecimiento sobre estos, en uno y otro párpado, no son iguales y, por lo tanto, el manejo quirúrgico del párpado superior o inferior es diferente. Por poner un ejemplo, la piel de ambos párpados es extremadamente fina pero es la del párpado superior la que más sufre. Eso se debe al hecho de estar sometida al constante estrés del parpadeo; en el párpado inferior, por contra, la piel sufre menos y, habitualmente, lo hace de forma secundaria al exceso de grasa palpebral.

Entraremos ahora en la valoración individualizada de cada procedimiento pero, para ponernos en situación, una blefaroplastia completa (blefaroplastia superior e inferior), se realiza con anestesia local y sedación, tiene una duración no superior a los 45 minutos y se realiza de forma ambulatoria; al cabo de una hora, hora y media, el paciente ya se puede ir a su domicilio.

Blefaroplastia superior | ¿qué es lo que soluciona esta cirugía?

Fijémonos en el párpado superior; es el párpado móvil (o el más móvil, el inferior también se mueve aunque de forma menos perceptible), por lo tanto, es aquel en el que la piel estará sometida a más estrés y, por tanto, sufrirá más. La piel va perdiendo elasticidad y lo que suele ocurrir, como consecuencia del envejecimiento, en el párpado superior es que la piel va redundando, se descuelga, lo que en nuestro argot se conoce como dermocalasia, y va denotando un párpado de aspecto más pesado, cansado, decaído, triste...

Evidentemente, cada párpado requerirá un trato diferente, cada paciente tiene sus propias cualidades. Pueden haber párpados más pesados, grotescos, con tendentes a acumular líquido, abotargados u otros en los que sencillamente vemos piel fina descolgandose hasta acabar apoyando sobre las pestañas…. Lo que sí que resulta fundamental comprender es que la piel va cediendo y se va descolgando.

Se aprecia un pliegue excesivo de piel que como decimos, en casos extremos, puede llegar a apoyarse, literalmente, en las pestañas y da al ojo un aspecto cansado, triste, cerrado...

Decíamos al principio que básicamente hay dos elementos, piel y grasa. Pues bien, paralelamente a esa redundancia cutánea, puede haber un exceso de grasa. Para entenderlo, primero tendremos que analizar qué es esa grasa y por qué está ahí.

La grasa palpebral no es una grasa igual a la que tenemos en el resto de nuestro cuerpo; no es una grasa con finalidad de reserva energética, es una grasa que tiene un función meramente protectora. Un tejido graso especializado que tiene como objetivo el proteger el globo ocular; una estructura noble que se encuentra dentro de un espacio relativamente “hostil”, en términos de rigidez, como es la cuenca orbitaria. Podemos decir que esa grasa actúa, a modo de colchón, para permitir una mayor acomodación del globo ocular. 

Esas bolsas grasas palpebrales son muy sensibles al estrés ocular; en su afán de proteger al globo, cuando éste se estresa, éstas se edematizan e inflaman en paralelo. A medida que nos hacemos mayores estas bolsas hinchándose y, dado que el espacio es reducido e indistensible, empiezan a herniarse y a salir hacia afuera. Si a ello se le suma el debilitamiento o pérdida de resistencia de los tejidos que deberían contener estas bolsas, éstas se acaban externalizando. 

Es más común y notoria la visualización de las bolsas en el párpado inferior pero también se las puede ver en el superior. En el caso del párpado superior, la bolsa palpebral más habitual se puede identificar en el canto interno, justo al lado de la nariz. 

Por lo tanto, cuando nos planteamos una blefaroplastia superior, debemos analizar estos dos elementos : el exceso de piel y las bolsas de grasa. 

La combinación de ambos elementos es variable, así como su afectación. Lo importante por lo tanto es analizar la presencia de estos elementos y plantearse cómo abordarlos. En definitiva la cirugía va destinada ,en primer lugar, a eliminar el exceso de piel, y, si fuera preciso, la eliminación de bolsas de grasa.

¿Cómo realizamos la cirugía de Blefaroplastia superior?

La blefaroplastia superior, como decíamos orientada a corregir en primera instancia ese exceso de piel, se realiza mediante la resección de un huso cutáneo que previamente habremos diseñado estando el paciente de pie y con la mirada al frente. Este huso se diseña de tal forma que, una vez suturada la herida dejará una cicatriz prácticamente imperceptible que ubicaremos sobre el pliegue natural que podemos apreciar, de forma normal, en el párpado superior de cualquiera de nosotros; con el ojo abierto, la cicatriz queda oculta por propio párpado y, estando el ojo cerrado, la cicatriz se confundirá con el pliegue palpebral.

Una vez eliminado el huso cutáneo, tendremos expuesto inmediatamente debajo de la piel, el músculo orbicular superior (el encargado de cerrar el párpado). En ocasiones, dependiendo de la tipología del párpado puede ser necesario retirar una pequeña “tira” muscular, eso permite descargar peso al párpado y estilizar la morfología de éste; este procedimiento no condiciona ninguna alteración en la funcionalidad del músculo que seguirá trabajando con total normalidad.Llegados a este punto, seguimos nuestro camino y pasamos al siguiente elemento que debemos analizar. Utilizando el mismo abordaje, sin necesidad de hacer ninguna otra cicatriz, identificamos las bolsas palpebrales, localizadas debajo del músculo orbicular. Accedemos a éstas y liberamos la presión haciéndoles un un pequeño corte; esta maniobra gracias a la, diferencia de presión, provoca el herniado de la grasa. 

En este punto es muy importante aclarar que no se trata de eliminar la grasa a discreción. La grasa está ahí para cumplir una función y debe permanecer en cuantía suficiente. Por este motivo es clave eliminar la grasa justa, ni más ni menos, sólo resecaremos la grasa que se hernie, la que se mantenga dentro de la bolsa se dejará.

Podemos revisar también la glándula lagrimal, situada en la parte externa del párpado, y, si fuera necesario, reubicarla en su posición. En algunos casos, ésta se descuelga contribuyendo también al aspecto envejecido de la mirada.

Hemos conseguido, mediante una incisión coincidente con un pliegue natural del párpado, rejuvenecer el párpado superior y la mirada con un procedimiento que no nos ha llevado más de 20 o 25 minutos.

Blefaroplastia inferior | ¿qué aspectos soluciona esta cirugía?

Cuando hablamos del párpado inferior, aunque el escenario es el mismo, el planteamiento es completamente diferente.

¿Por qué decimos que el escenario es el mismo? Porque también vamos a tener que analizar, en esencia, el exceso de piel y la presencia o no de bolsas palpebrales. 

Pero, como digo, el planteamiento es diferente porque el problema es completamente a la inversa. Si en el párpado superior el problema principal era el exceso de piel y, como problema secundario un posible exceso de bolsa, en el párpado inferior acostumbra a presentarse primero el exceso de bolsa y, secundariamente, puede aparecer la redundancia de piel; en cierto modo es normal que así sea ya que el globo ocular apoya sobre dicha grasa y facilita que ésta se hernie. Como ocurría en el párpado superior, la combinación y grado de afectación es variable; podemos encontrar bolsas sin que haya exceso de piel o excedente cutáneo sin una bolsa evidente. Con la edad, los tejidos de soporte se van debilitando y, poco a poco, éstas se hacen más notorias empujando la piel palpebral hacia fuera.

Como siempre, es conveniente analizar de forma específica cada paciente y tener cuidado con las características anatómicas de cada uno, sabiendo las consecuencias de las maniobras que vamos a realizar. Por ejemplo, en un paciente que tenga un ojo muy hundido podemos empeorar el cuadro si sacamos demasiada bolsa hundiéndole todavía más ese ojo, empeorando el problema. En conclusión, deberemos analizar bien cada caso concreto para detectar si existe bolsa y si existe exceso de piel. 

La presencia de bolsa se produce exactamente de la misma manera que en el párpado superior. Existen unas bolsas palpebrales, unos sacos que están destinados a proteger el globo ocular que no tienen nada que ver con nuestro peso corporal, sino que se afectan por el estrés que nuestro globo ocular puede sufrir.

Con el paso del tiempo, el envejecimiento normal y, de forma muy particular en nuestra época, ciertos hábitos que obligan a forzar la mirada y, con ello, someten al ojo a mucho estrés (uso de los ordenadores, móviles, etc…), condicionan una progresiva hipertrofia de las bolsas, por “inflamación” o “edema”. Estel exceso de bolsas palpebrales se va haciendo más notorio.

En el párpado inferior tenemos tres bolsas palpebrales que pueden dejar de quedar contenidas, externalizandose, trasladando al ojo una sensación de ojo cansado, hinchado, ese característico “ojo de sapo” que tan notorio hace el envejecimiento.

La hipertrofia de las bolsas va trasladando hacia fuera una tensión que incide directamente sobre la piel, una piel fina y débil, que cede ante esta distensión y va progresivamente redundando; el resultado es un exceso de piel.

De igual manera que en el párpado superior, las bolsas grasas palpebrales se encuentran debajo del plano muscular. Por ese motivo es importante valorar cómo abordaremos en cada caso porque, teniendo en cuenta la edad del paciente, es muy interesante respetar el músculo orbicular.

Por eso, normalmente, cuando  queremos abordar la bolsa palpebral de forma exclusiva, vamos a entrar “desde dentro”. El abordaje transconjuntival nos permite acceder a la grasa palpebral sin dejar cicatriz cutánea y respetando el músculo orbicular.

¿Cómo realizamos la cirugía de Blefaroplastia inferior?

Lo primero que se debe hacer es valorar la cantidad de grasa que se va a quitar y cómo vamos a acceder a ella; lo podemos hacer “por dentro” o “por fuera”.

Si lo hacemos desde dentro (por vía transconjuntival) no va a quedar ninguna cicatriz visible puesto que la cicatriz queda dentro, en la conjuntiva. 

El proceso es idéntico al de la blefaroplastia superior. Vamos a acceder a las bolsas palpebrales, normalmente tres. Al abrir dicha bolsa, por diferencia de presión, la grasa “redundante”, se va a herniar; la grasa que queda fuera es la que se elimina y la que se queda dentro la conservamos. Acabaremos dando tres puntos que caerán solos.El procedimiento no dura más de 15-20 minutos para los dos ojos.

Si hubiera exceso de piel y queremos retirarla, haremos un segundo abordaje externo. Haremos una incisión que localizamos lo más pegada posible a las pestañas para dejarla en una zona muy poco visible.

En caso de considerarlo oportuno, se puede practicar toda la intervención desde un único abordaje externo. En este caso abordaremos la grasa y el exceso de piel por una única incisión localizada sobre la piel del párpado, como decíamos, lo más cerca posible de las pestañas; la agresión sobre el músculo es mayor, aunque, como ventaja, todo lo hacemos desde una única vía de abordaje.

La agresión sobre el músculo orbicular tiene su relevancia, más dependiendo de la edad del paciente.

Por lo tanto, como siempre decimos, también aquí es necesaria una valoración concienzuda de cada paciente, analizar y buscar la alternativa más idónea. 

¿Que es la cantopexia?

Si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que hay algunos casos en los que el párpado inferior está algo descolgado. Podemos encontrarnos casos en los que, manteniendo la mirada al frente, vemos el borde inferior del iris (el anillo de color que tenemos en el ojo). En situación normal, eso no debe pasa; cuando vemos el borde inferior de éste o, en casos más acusados, parte de la esclera (la parte blanca del ojo) entre el iris y el párpado es indicativo de que ese párpado inferior a perdido tono. nos sugiere que hay una cierta atonía del párpado inferior. Confiere a la mirada un aspecto triste, apagado, melancólico…, envejecido.

Para solucionar eso se deberá realizar lo que denominamos una cantopexia.

La cantopexia es una intervención quirúrgica sencilla que se puede realizar de forma conjunta a la blefaroplastia. Aprovechando la blefaroplastia superior o, en caso de que no se haya efectuado, con una pequeña incisión adicional practicaremos unos puntos de tracción sobre las estructuras palpebrales que soportan el peso del párpado, como si se tratara de la vela de un barco, tensar esos cabos y conseguir que el párpado recupere su línea natural. Se trata de acceder al ligamento cantal que sostiene el párpado inferior, y tensarlo.

¿Cómo actuar ante la caída de las cejas?

Este también es un tema importante e interesante a la hora de hacer una valoración sobre la cirugía estética palpebral o blefaroplastia.

Es un elemento más común en las mujeres que en los hombres.

En la mujer joven las cejas deberían mantener un línea ascendente, de dentro a fuera. 

Cuando se van haciendo mayores, con la pérdida de tono muscular frontal, las cejas van cayendo, se pierde esa línea ascendente y la trasmisión de juventud. Se traslada un aspecto envejecido y una mirada triste.

Por ello es importante, cuando planteamos una cirugía de la mirada, valorar también la altura de las cejas y cúal sería el abordaje más razonable.

Ante cualquier caso, sea la cirugía que sea, hay que realizar una valoración global y establecer la mejor alternativa y planificación quirúrgica en cada caso. Lo que quiero que quede muy claro es que la cirugía debe ser altamente personalizada, hay que analizar de cada paciente, el problema que tiene, cuáles son sus deseos, qué circunstancias rodean y condicionan al paciente, qué tipo de tejidos... y en base a ello, confeccionar una planificación quirúrgica óptima, coherente y apropiada para el paciente que viene a nuestra consulta.

Soy, como sabéis, muy poco dado a generalizar y considero que cada paciente debe tener su propio estudio en cualquier cirugía que se plantee, la cirugía palpebral, blefaroplastia o la cirugía de la mirada no es ninguna excepción. No se trata de una técnica aplicada sobre cada paciente, se trata de un traje a medida, de un procedimiento que se modela en base a las necesidades de cada caso; hay tantas técnicas como pacientes puedas intervenir. 

Para conseguir el mejor resultado debes adaptar la técnica al paciente, no el paciente a la técnica porque cada es único, tú eres únic@ y para nosotros, lo importante, eres tú.

 

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