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Tu primera visita con el cirujano plástico

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HAGAMOS LAS COSAS BIEN DESDE EL PRINCIPIOLA PRIMERA VISITA ES LA MÁS IMPORTANTE...

Tan importante o más que la cirugía sobre la que vas a preguntar, es la primera vez que el cirujano y tú os vais a ver.

Cuando vengas a verme, en esa primera visita, hablaremos de temas relevantes: valoraremos tu caso, contrastaremos opiniones; ¿qué estás buscando? ¿qué podemos hacer? ¿qué te recomiendo? ¿qué ventajas tiene el hacerlo de una u otra manera? ¿cuáles son los riesgos del procedimiento...? y muchas otras cosas.

La primera visita es, quizás, la visita más importante de todas las que harás porque, tras ella, se establecerán las bases del resultado que obtendrás tras la cirugía. Es importante saber tanto como sea necesario sobre ti, que expliques, con la mayor transparencia que te sea posible, aquello que buscas; que respondas a todas las preguntas que se te formulen. De igual forma, es imprescindible que tu cirujano te explique todo lo que vea, que te transmita, con la mayor sencillez, las consideraciones y alternativas que plantea y por qué lo hace.

En esa primera visita se deberá dar respuesta a tus dudas e inquietudes, así como hacerte ver los riesgos que el procedimiento conlleva.

La primera visita es esencial; de ella debe surgir una relación cirujano-paciente, una sólida confianza bidireccional. Por descontado, podrá haber más visitas, en ellas podrás acabar de perfilar cuanto precises y se dará respuesta a esos miedos y temores que, con gran frecuencia, aparecen antes de la cirugía. Tu cirujano y su equipo deben estar abiertos y ser accesibles. Es normal tener dudas y preguntas de última hora.

 

Empezamos por la entrevista médica

 Toda buena visita médica empieza por una correcta valoración de tu historia médica. Puede parecer una obviedad pero no dejamos de ser médicos y hay mucha información que podemos extraer de una buena entrevista sobre tus antecedentes.

Se te preguntará por tu edad, por las posibles alergias, por tus hábitos tóxicos (tabaco, alcohol y otras drogas), por tus enfermedades, cirugías previas, medicación habitual y, eventualmente, la existencia de posibles enfermedades familiares. Todo ello para hacernos una idea de tu situación fisiológica y estado de salud y, más allá de ello, para sopesar ciertas cuestiones que pudieran ser tomadas en consideración.

El tabaco, por ejemplo, es un dato relevante; puede afectar a la capacidad de respuesta de tus tejidos, a la calidad de cicatrización. También lo son las enfermedades que pudieras tener, la diabetes, los problemas de tiroides, la tensión alta, el consumo de cierta medicación como los anticoagulantes, los corticoides o los inmunosupresores... Toda información es necesaria, por lo que debes ser transparente y no ocultar nada.

La información que se extraiga de esa entrevista es importante para establecer una estrategia. Situaciones que condicionen una limitación en las capacidades de tu cuerpo para gestionar la agresión quirúrgica pueden hacer que tu cirujano valore alternativas que hagan el procedimiento menos agresivo y, con ello, más tolerable. Una paciente de edad avanzada, fumadora y diabética, por ejemplo, no será tratada con la misma agresividad, en una abdominoplastia, que una paciente más joven, no fumadora y sin patología alguna; los tejidos de una y otra no van a comportarse igual, la tensión que sus heridas van a ser capaces de soportar no es la misma por lo que el planteamiento deberá ser diferente.

La revisión de tu historia clínica es la primera etapa, a partir de aquí, poco a poco iremos entrando en materia.

 

Cuéntame...

Una vez hemos completado esa primera y obligada revisión de tus antecedentes, llega la hora de entrar en lo que realmente te interesa, aquello que deseas.

Personalmente, antes de valorarte, me gusta sacar el máximo de información sobre la percepción que tienes de ti mism@ y lo que buscas. ¿Qué es lo que te trae por aquí? ¿Qué quieres? ¿Cómo te ves? ¿Qué te disgusta de tu nariz, tu abdomen, tu rostro...? ¿Cómo me describirías tu pecho? ¿Qué talla de sujetador tienes y cuál te gustaría conseguir?...  Una serie de preguntas, más o menos dirigidas, que buscan dos objetivos:

-    En primer lugar, que te relajes y asumas con normalidad hablar de tu cuerpo y de aquello que te incomoda.

-    En segundo, obtener la información necesaria para ponerme en tu lugar, procurar comprender, desde tu perspectiva, cómo te ves y qué resultado esperas conseguir.

Considero muy importante entender cómo te ves, qué te gusta o qué no de tu cuerpo, de tu nariz, de tu rostro, de tu pecho... Cómo percibes tu propia realidad y, mucho más importante, cómo la valoras y qué idea u objetivo tienes respecto al resultado. Creo que es fundamental porque, de la misma manera que cada cuerpo es distinto y merece ser valorado como único, la percepción que cada individuo tiene de su propia realidad es igualmente única y personal; no todos los pacientes buscan lo mismo. Para mí, es fundamental ponerme en tu lugar.

Es importante que expliques con absoluta transparencia, con tus palabras, con tranquilidad aquello que tú opinas, no tengas miedo a decir nada, todo es importante y nada es absurdo. Es el momento de lanzarte a la piscina; cuanto más claro lo hagas, mejor idea tendremos de cómo te ves y cómo te quieres ver.

...vamos a verlo?

Sólo después de profundizar en tu percepción, pasaremos a la siguiente fase. Vamos a valorar tu caso pero, esta vez, lo haremos con mis ojos. Conjuntamente analizaremos aquello que te inquieta; desde una perspectiva algo más objetiva concretaremos, por ejemplo, el grado en que tenemos piel excedente o bolsas grasas redundantes en esos párpados, esa nariz es discordante con el resto de tu rostro, el pecho es pequeño, grande o está caído, esas caderas son tributarias de liposucción o tu abdomen presenta una diástasis de rectos que debe ser corregida...

En algunos casos, tomaremos una serie de medidas para “estandarizar” tu anatomía, para evaluar proporciones, simetría o determinar ciertos parámetros que pueden ser relevantes. La base de tu mama, la distancia desde la horquilla esternal, el perímetro de tu cadera..., en ocasiones haremos fotos para poder valorarlas más tarde con calma.

Determinaremos la presencia de detalles que te pudieran haber pasado desapercibidos como una asimetría en la posición de las cejas, una escoliosis, un sutil desplazamiento de la punta nasal...detalles que no por ello son menos importantes; a veces son responsables de mucho más de lo que parece.

Iremos comentando esas cosas al tiempo que las vemos; es interesante, y hasta divertido, compartir con vosotr@s esa información. Puedes y debes preguntar cuanto desees, toda información es relevante y todo tiene un porqué.

Tras haberte valorado habremos completado y llenado la bolsa de datos, en este momento pasaremos de tener una opinión personal, fundamental, a conjugarla con una visión profesional; estamos en disposición de planificar la mejor opción y comentar la estrategia.

 

Hablemos de la solución.

Finalmente, tras haber escuchado tu percepción y haber valorado el caso conjuntamente; tras analizar los detalles y comentar ciertos matices contigo..., expondremos el plan quirúrgico que te planteamos para hacer realidad tu sueño.

Haremos un repaso rápido de lo que hay, conjugando lo que tú has manifestado con lo que hemos analizado de forma objetiva. Confrontaremos esa “realidad” con aquella que queramos conseguir; la mejor manera de entender el camino que debemos hacer es saber de dónde venimos y a dónde queremos llegar.

Cada cirujano tiene su forma de entender la belleza, el cuerpo y el resultado, por eso, considero importantísimo explicarte cuál es el objetivo, qué deseo para ti, qué resultado considero adecuado y cuál no. En mi opinión, todo buen cirujano debe hacerlo; aquel cirujano que, simplemente, dice sí a todo, o no está escuchando lo que su paciente le está pidiendo o no tiene criterio propio y, personalmente, no sé cuál de las dos opciones es peor que la otra. Es, por tanto, muy importante que tu cirujano te explique lo que quiere conseguir, sin miedo, con transparencia, y que lo escuches con atención, porque es ahí donde podrás encontrar respuesta a tus principales dudas.

Una vez sabemos a dónde queremos llegar, nos será más fácil comprender el planteamiento quirúrgico que te realizaremos. Proponemos esta o aquella cirugía, lo haremos así, de tal o cual forma y, sobre todo, lo haremos por esto...

Te debemos explicar, con todo detalle y de forma clara, aquello que vamos a hacer y, mucho más importante, por qué lo vamos a hacer así; en ocasiones, también es relevante por qué no lo haremos de esta otra forma.

Es fundamental que entiendas todo lo que te explicamos, por eso, no debes tener miedo a interrumpir y preguntar tanto como consideres apropiado; todas tus dudas deben quedar aclaradas y todos tus miedos son dignos de ser expresados. No hay pregunta tonta, inapropiada o intrascendente, todo es importante. Por descontado, puedes manifestar tu opinión para, en la medida de lo posible poder perfilar la propuesta.

Hace no mucho, vino a verme una paciente candidata a una pexia con implantes; al llegar a este punto de la entrevista, mientras le explicaba mi recomendación, percibí en su mirada que algo no le encajaba.

            - “¿El implante no te convence?”

            -  “No quiero implante”, fue su respuesta, “prefiero evitarlo”

            - “No hay problema, podemos conseguir un resultado muy satisfactorio sin él, sólo tienes que tener en cuenta ciertos detalles...”

Le expliqué las diferencias y le planteé el porqué de mi recomendación, para que pudiera decidir con total conocimiento de una y otra opción. Se decidió por la pexia sin implantes y está encantada de haberlo hecho...

Por descontado, debes ser informada de los riesgos del procedimiento o de las posibles alternativas; la buena decisión parte de la correcta y completa información. Un paciente bien informado decidirá libremente, un paciente mal informado lo hará de forma condicionada.

¿Cuánto durará el procedimiento? ¿Qué tipo de anestesia practicaremos? ¿Requiere ingreso o no? ¿Cuántos días de ingreso necesitarás? ¿Qué recuperación tendrás? ¿Cuándo podrás volver a tu trabajo? ¿Será doloroso o no? ¿Cómo realizaremos el seguimiento? ¿Drenajes sí o no?... Todas estas preguntas y alguna más serán respondidas...

 

¿Hemos acabado?

Por supuesto que no.

Hemos llegado al final de la primera visita pero aún pueden surgir dudas y aclaraciones. Como ves, te hemos trasladado muchísima información y llega el momento de sedimentarla, analizarla y reflexionar sobre ella. Al hacerlo, te surgirán, o no, más preguntas que querrás aclarar; para eso estamos. Podrás volver, tantas veces como consideres necesario para dar respuesta a todas aquellas cuestiones que te puedan surgir, estamos a tu disposición porque creemos que tu tranquilidad pasa por tener la mayor información.

Después de tu cirugía nos seguiremos viendo, serán varias las veces en que nos volveremos a ver, así lo espero, pero ninguna de ellas será tan importante como esta primera visita.

Estoy a tu disposición para lo que necesites, será un placer valorarte e informarte. Recuerda: “Un paciente bien informado, decide libremente, un paciente mal informado decide de forma condicionada”; por eso, hagamos las cosas bien desde el principio!!!

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