Este Sitio Web utiliza cookies propias y de terceros con la finalidad de permitir su navegación y realizar tareas de análisis. El acceso y uso del Sitio Web implica su aceptación. Para más información, puede acceder a nuestra política de cookies.

Aumento de pecho (8/16) | complicaciones generales como seroma, infección, extrusión, cambios de sensibilidad, etc…

aumento-de-pecho-aumento-de-pecho-y-complicaciones-de-la-cirugia-mamaria.jpg

Hoy respondo a la pregunta nº 8 que plantea @sherezzadeh en el foro enfemenino en relación a un compendio de informaciones relativas a una intervención de aumento de pecho.

Antes de nada, me gustaría aclarar que las complicaciones quirúrgicas y post-quirúrgicas son potencialmente posibles, por eso insistimos tanto en la conveniencia de acudir a profesionales con formación especializada; eso no evita las complicaciones pero si minimiza los riesgos.

Ante cualquier cirugía debemos diferenciar dos tipos de complicaciones: las generales, aquellas que son propias de cualquier intervención, y las específicas, las que son propias de la intervención concreta.

  1. Complicaciones estrictamente quirúrgicas:

    Aquellas que no son propias ni específicas de la cirugía mamaria, sino que son posibles en el contexto de cualquier cirugía.

  • Sangrado o Hematoma:

El sangrado o el hematoma son complicaciones posibles y derivadas del propio acto quirúrgico. Cualquier herida es susceptible de sangrar y, cuando hablamos de heridas, no nos referimos a la que los pacientes ven en la piel; todas las zonas en las que se trabaja durante la cirugía son potencialmente sangrantes. El sangrado intraoperatorio se controla durante el mismo acto quirúrgico, después de la cirugía puede, por diferentes motivos, reactivarse un sangrado. Si éste es profuso y da lugar a la acumulación de sangre en cantidad suficiente hablamos de hematoma; en estos casos, poco frecuentes, puede ser preciso reintervenir para eliminar la sangre acumulada y controlar el sangrado.

  • Seroma:

aumento de pecho | complicaciones de esta cirugiaDe igual forma que un acúmulo de sangre es un hematoma, cuando lo acumulado es suero, hablamos de seroma. Después de la intervención, nuestro cuerpo, produce una cierta cantidad de líquido inflamatorio (suero); si la producción de líquido es superior a la capacidad de absorción del propio organismo, éste se acumula dando lugar a un seroma.
Dependiendo de su volumen habrá que decidir si drenarlo o no. Si es relevante puede resultar molesto y no deja de ser una posible foco de sobreinfección, por lo que la mejor opción sería drenarlo; si el volumen es relativamente pequeño podemos ayudar al cuerpo a que lo reabsorba solo.

  • Infección:

Es importante destacar que el acto quirúrgico no está exento de riesgo. Por mucho que los quirófanos sean espacios con ambientes controlados y que tengan su higiene específica, todos somos portadores de una serie de agentes y estos pueden provocar la infección de la herida. Hemos de ser conscientes que las heridas se comportan como posibles puertas de entrada para los agentes patógenos. Para prevenir este riesgo cualquier paciente sometido a una cirugía es protegido con tratamiento antibiótico, intra y extraoperatorio, incluso en su domicilio días después de la intervención y se le pautan unos cuidados específicos para las heridas.

2. Complicaciones específicas de la cirugía mamaria.

  • La rotura del implante

Hay que tener muy presente que los implantes siguen teniendo un riesgo inherente de rotura; se siguen rompiendo, con una probabilidad cada día menor pero todavía se producen roturas por golpes, punciones, mamografías mal hechas y, en un índice muy bajo, lo que se conoce como “roturas espontáneas”.
Importante aclarar que, en caso de rotura, no hay ningún riesgo concreto para la paciente. Siendo estos de gel de silicona cohesivo, el gel se va a mantener notablemente compactado, “sin desparramarse” . Eso no quita que, evidentemente, al estar roto hay que cambiarlo.
Remplazar un implante requiere un tiempo quirúrgico de 10-15 min, ambulatorio que se puede hacer con anestesia local y sedación. Esto permite a la paciente irse a casa sin necesidad de quedar ingresada en el hospital.

En la mayoría de ocasiones el diagnóstico es casual, lo usual es que la paciente no sea consciente de esa rotura a no ser que haya padecido un traumatismo de suficiente índole como para que pudiera sospecharlo. Personalmente recomiendo la práctica de una ecografía mamaria a partir del 8º año de la cirugía y, después, cada 2 años; de esa forma podemos controlar los implantes de forma sencilla.

¿Qué pasa cuando un implante se rompe?

que pasa si se rompe un implante de aumento de pechoLos implantes son de gel cohesivo de silicona, por hacerlo más gráfico, podríamos decir que se asemeja bastante a una gominola. Me explico, si tenemos esa imagen mental, cuando una gominola se rompe, digamos que el contenido mantiene su integridad, no se “desparrama”. En cierto sentido el gel cohesivo se comporta de forma parecida, en caso de rotura el núcleo de gel mantiene una notable uniformidad, no fluye fuera de la concha (cubierta exterior del implante).

El diagnóstico de rotura suele ser casual, en una inspección rutinaria se aprecia el defecto del implante. Si ésta ha sido casual, normalmente la gran mayoría de las casas comerciales de implantes garantizan su remplazo (lógicamente practican un exhaustivo estudio del implante para descartar otras causas. Si se trata de causa externa evidentemente la garantía no cubre el recambio de la prótesis.

Cuidado con las mamografías si llevas implantes | debes avisar

Si el técnico que va a realizar la mamografía sabe que tenemos implantes tomará una serie de medidas para no dañarlos, evitando así su posible rotura.
A día de hoy, hay un índice no despreciable de pacientes que acuden con el diagnóstico de rotura de implantes como consecuencia de una mamografía porque no han avisado de que los llevaban.

  • El encapsulamiento del implante | la escala de Baker como referencia

Un dato muy relevante y poco conocido por la mayoría de pacientes que te preguntan por el encapsulamiento: La formación de una “cápsula” entorno al implante es una reacción fisiológica del cuerpo humano. Podemos decir que el cuerpo es, en todo momento, consciente de que la prótesis le es ajena y, consecuentemente, busca, como mecanismo defensivo, el aislarse de él; lo cubre con una capa de fibroblastos (cicatriz) que, en nuestro argot, conocemos como cápsula.

Dicho de otra forma, cápsula, como tal, todas las pacientes la producen, se trata de un proceso fisiológico sin mayor problema; es lo que llamamos grado I en la escala de Baker.

¿Cuándo decimos que un implante se ha encapsulado?

Cuando, por motivos diversos, relacionados o no con él, el cuerpo considera que el implante le está molestando más de lo debido o lo considera responsable de alguna “anomalía”, éste se defenderá y lo hará de la única manera que puede, incrementando el grosor y la rigidez de esa cápsula. Puede ser respuesta a un traumatismo, una mastitis o procesos ajenos a la mama..., el cuerpo “culpabiliza” al implante y se defiende.

Partiendo del concepto fisiológico, cuando las características de esa cápsula se desmarcan de las propias de la cápsula grado I (fina, elástica, indolora, no restrictiva...) hablamos de encapsulamiento franco que se puede clasificar en 3 grados más según la escala de Baker.

Grado II de la escala de Baker.

Cuándo esa cápsula es algo más rígida que la fisiológica. La mama está más dura. Representa la gran mayoría de los encapsulamientos y, por norma general, responde a tratamientos médico-terapéuticos.
En el momento en que esa cápsula empieza a tener cierta rigidez, la mama se percibe más dura al tacto, se puede notar la diferencia de una mama a otra. En algunas ocasiones, si el encapsulamiento se produce en ambas mamas, la paciente puede no darse cuenta; éste se está produciendo en ambas mamas y la paciente no puede comparar el tacto de una mama con la contra-lateral.

Grado III de la escala de Baker.

Vemos que la mama se empieza a deformar; la cápsula es más rígida y se retrae, empieza a comprimir el implante y la mama pierde su forma. Se empieza a restringir el espacio, el implante se ve oprimido y se empieza a deformar y evidentemente acaba repercutiendo en el aspecto de la mama.

Grado IV de la escala de Baker.

La compresión va aumentando, eso hace que, además de lo anterior, aparezca dolor.

Grado V de la escala de Baker.

Es un grado quirúrgico, no clínico. Se habla de grado V cuando se objetivan los depósitos de calcio en la cápsula. Acostumbra a ser una cápsula de larga evolución.

Hasta un grado II el tratamiento es más conservador, habitualmente combinación de tratamiento médico y terapéutico. En los grados III y IV se precisa tratamiento quirúrgico, para retirar la cápsula y colocar un implante nuevo.

¿Porque cambiar el implante cuando se encapsula?

implante encapsulado, debe cambiarse?Es una pregunta que me hacen algunas pacientes : “¿Si el implante se encapsula después de X años de la cirugía y el implante no está dañado porque me pones uno nuevo?”

Como hemos dicho anteriormente, la causas del encapsulamiento son múltiples, pudiendo estar relacionadas o no con la mama (pueden ser problemas totalmente ajenos a ella). Entre ellas puede, lógicamente, encontrarse el propio implante; por ese motivo y, dado que habitualmente es difícil esclarecer un factor causal claro, ante un encapsulamiento franco es recomendable proceder a recambiar la prótesis.

Implante extruido

En la pregunta original, se habla de extrusión del implante. Como concepto general, hablamos de extrusión cuando algún elemento es expulsado del cuerpo. Se trata de un rechazo agudo del implante por parte del cuerpo, que lo expulsa, habitualmente debido a un proceso infeccioso.
Digamos que, en caso de infección, el cuerpo se siente tan agredido por el implante que, no sólo se protege con la cápsula, sino que además busca la forma de expulsarlo, comúnmente a través de la herida.

El ripling en un aumento de mamas

El ripling, más que una complicación, es una consecuencia de una anatomía específica.
Para entender el ripling lo primero que hay que entender es que las prótesis no son unas estructuras completamente rígidas sino que tienen una cierta maleabilidad; ello hace que, al dejarlas estáticas, tiendan a tener una cierta irregularidad visible en la superficie.
Cuando una paciente es muy delgada, tiene poca cobertura (hay muy poco tejido entre el implante y la superficie cutánea), eso hace que sean fácilmente evidenciables esas irregularidades bajo la superficie de la piel; son más evidentes en ciertas posiciones y pueden resultar antiestéticas.
Las soluciones pasan por colocar unas prótesis más cohesivas (más duras) o implantar un poco de grasa para aumentar el grosor entre la piel y el implante.
Las anteriores prótesis de suero salino eran más propensas a provocar este efecto, hoy en día con el gel cohesivo resulta más difícil encontrarse con un caso de ripling, aunque en pacientes muy delgadas es francamente difícil de evitar de forma plena. Es “permisible” el ripling palpable no visible; menos tolerable es el ripling visible.
En ocasiones, podemos recomendar a la paciente que recupere algo de peso a fin de incrementar el grosor de la capa grasa debajo de la piel; ello hace menos evidente la percepción de las ondulaciones.

Conclusión:

Sangrado, seroma, infección, rotura, encapsulamiento... A modo de resumen podemos decir que no debemos caer en el error de banalizar la cirugía, cualquier procedimiento es tributario de sufrir alguna complicación; es verdad que estas son infrecuentes pero ello no quiere decir que debamos mirar para otro lado. Los pacientes deben ser conscientes y, por eso, se les debe explicar con la naturalidad que merecen. No por dejar de explicarlas van a presentarse en menor proporción; contrariamente, al explicarlas el paciente pasa a formar parte del equipo que se preocupa de su propio bienestar, es consciente de los riesgos y participa activamente en su prevención.

0 comentarios


Escribe un comentario



Compartir este artículo: